Justicia, Paz, Integridad<br /> de la Creación
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La esclavitud monetaria: una monstruosidad histórica nacida con el Banco de Inglaterra.

El Cofre cultural castellano 13.12.2012 Prof. Giacinto Auriti Traducido por: Jpic-jp.org

Los bancos están ahora acusados de todos los males, desde la crisis económica a la esclavitud del mercado: el autor del artículo muestra que la acusación tiene fundamento.

 

La sangre de los bancos es el dinero, deseado y despreciado sin una idea clara de por qué,  pero esta razón existe  y es grave. Todo comienza con el Banco de Inglaterra y la emisión de la libra, cuando la moneda de oro se sustituye por el papel dinero-nominal. Sin estar de acuerdo en todo, este artículo arroja luz sobre unas cosas fundamentales. Cuando el dinero era de oro, de hecho, el portador era el propietario, con el dinero-nominal, sin saberlo, el que lo posee se convierte en el deudor: los papeles nominales de dinero son emitidos por los bancos centrales bajo forma de préstamo, por lo que el dinero en circulación está desde el comienzo lastrado por la deuda hacia los bancos centrales.

Goethe dijo que “nadie es más esclavo que quien se cree libre sin serlo”. Este principio es particularmente válido en el actual sistema monetario.
El ciudadano tiene la ilusión de ser propietario del dinero que tiene en el bolsillo, mientras que no es más que deudor. El banco, de hecho, emite dinero solo prestándolo, por lo que el dinero circula gravado con la deuda.
El signo de la esclavitud monetaria es debido al hecho que la propiedad nace de las manos del banco o, mejor dicho, del banquero que emite prestando y prestar es prerrogativa del propietario.
El dinero, en cambio, debería nacer como propiedad del ciudadano porque es él quien aceptándolo, crea su valor; tanto es verdad que, si se pone a un gobernador a imprimir dinero en una isla desierta, ese dinero no tendrá ningún valor ya que, en ausencia de la comunidad,  no existirá la decisión colectiva que le dé ese valor. Como cada unidad de medida (y el dinero es la medida de valor) también la moneda es una convención.
Cuando la moneda era de oro quien encontraba una pepita, se apropiaba de ella sin endeudarse con la mina. Hoy en día en lugar de la mina hay el banco central, en vez de la pepita un pedazo de papel, en vez de la propiedad la deuda.
No se puede entender cómo ha sido posible semejante monstruosidad histórica (nacida en 1694 con el Banco de Inglaterra y con la emisión de la libra), si no se parte de la definición de la moneda como instrumento (estiércol) del diablo. La verdad de esta definición ha sido advertida ya por San Francisco de Asís, cuando prohibió a sus frailes mendigos de recibir ofrendas en moneda. Ahora vamos a ver como esto es comprobable a partir de las mismas palabras de Satanás, palabras que se encuentran en el Evangelio.

En el Evangelio Satanás habla tres veces. Después del ayuno de Cristo en el desierto, Satanás le dice: “Convierte estas piedras en pan”. Para la mayoría estas palabras deben ser interpretadas en el sentido de considerarlas como una tentación a Cristo, quien tenía hambre y comer pan era el motivo de la tentación. Esta interpretación no es aceptable porque la tentación es siempre relativa a un pecado y comer pan después de cuarenta días de ayuno es moralmente irreprochable.
Por lo tanto, la justificación de las palabras de Satanás se debe entender de otra manera, y quien nos dice cómo interpretarlas es el propio Cristo cuando, respondiéndole dice (Mt 4, 4): “Está escrito, no de sólo pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”
Lo que sorprende en esta frase de Jesús es la novedad de la propuesta, nunca considerada por los teóricos de la interpretación: es decir, deducir el significado de las palabras no por su sentido literal, sino de la boca de quién la pronuncia. Esas palabras habían salido de la boca de Satanás; si quisiéramos interpretarlas literalmente debemos tener en cuenta una hipótesis, aunque absurda, de que Cristo hubiese aceptado la propuesta de Satanás y convertido las piedras en pan. En tal caso, Satanás podría decir a Cristo: “Puedes comer pan gracias a mí ya que yo te he dado el consejo de transformar las piedras en pan”. Entonces Cristo se hubiese transformado de “dueño” en “deudor” de su pan.
Si observamos detenidamente, esta hipótesis se revela puntualmente en la emisión de moneda nominal.

Cuando el banco central emite la moneda prestándola, induce a la colectividad a crear su valor aceptándola, pero contextualmente la expropia y la endeuda por igual valor, exactamente como habría hecho Satanás si Cristo hubiese aceptado la invitación de transformar las piedras en pan. Si colocamos en lugar de la piedra el papel, el oro en lugar del pan y Satanás en lugar de la banca, nos damos cuenta que la emisión de esterlina oro-papel y de todas las sucesivas monedas nominales, tiene todas las características de las tentaciones de Satanás.
Con la creación del Banco de Inglaterra y del sistema de bancos centrales, todos los pueblos del mundo se han transformado de propietarios en deudores, inevitablemente insolventes de su propio dinero. El banco, de hecho, prestando lo convenido en el acto de emisión, carga el coste del dinero en 200%. La humanidad precipita así en una condición inferior a la de los animales. Los animales en efecto no tienen propiedad, pero tampoco deudas.
Estamos en mora de comprender que cualquier persona puede prestar dinero, excepto los que lo emiten. Con la moneda-debito la humanidad ha sido degradada a tal punto que es la causante del fenómeno del “suicidio por insolvencia”, una enfermedad social que no tiene precedentes en la historia. Esto confirma la profecía de Fátima: “Los vivos envidiarán a los muertos”.
No se pueden evaluar exactamente las tentaciones de Satanás, si no se consideran en su contexto global. Particularmente significativo en este sentido, es la tercera tentación (Mt 4, 8-9): “Le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor, y luego dijo a Jesús, Todo esto te daré, si te postras y me adoras”. Adorar postrado significa poner a Satanás sobre el altar en lugar de Dios. Esto explica por qué los adoradores de Satanás niegan fundamental y necesariamente la Eucaristía católica.
El hecho de que el protestantismo se base en el rechazo de la Eucaristía católica y ha haya respaldado la creación de bancos centrales como promotores de la moneda -débito habla por sí mismo. De hecho, el Parlamento británico aprobó en 1673 el Test Act –la Ley de prueba-: el decreto que declaraba la ilegalidad de la Eucaristía y de la transubstanciación católica.
No es por casualidad que en 1694 se fundó el Banco de Inglaterra que emitió la esterlina con  el propósito de transformar en moneda un símbolo que costaba nada, inaugurando la era del oro-papel.
No nace por casualidad la subordinación del poder religioso al poder político cuando el Rey de Inglaterra se hace también jefe de la religión protestante anglicana trastornando el orden jerárquico del Sacro Imperio Romano en él que la autoridad política era autónoma y éticamente subordinada a la soberanía religiosa.
No es casualidad que, cuando el protestantismo entra en la Europa continental no funda una iglesia, sino un banco: el Banco protestante cuyo presidente, Neker, se convierte en asesor de Louis XIV.
No es casualidad que todas las monarquías católicas de la vieja Europa se desintegraran, debido a la deuda contraída sin compensación con los banqueros a través de la moneda satánica, emitida por dichos banqueros, a quienes nada les costó, y que los mismos reyes hubiesen podido emitir de forma gratuita por su propia cuenta sin endeudarse.

No es casualidad que en Suiza rija el sistema de ser a la vez banqueros y protestantes.
No es casualidad que la diferencia esencial entre el Sacro Imperio Romano y el Commonwealth británico sea la moneda. Allí, el portador es el dueño de la moneda, aquí es deudor.
No por casualidad, después de eliminar a Dios de los altares con la negación de la Eucaristía Católica y fundado el Banco de Inglaterra, el Commonwealth alcanza en 1855 una extensión de 22 millones y 750 mil kilómetros cuadrados. Hoy todo el mundo es Commonwealth. Todo el mundo es “colonia monetaria”.
Satanás, el príncipe de este mundo, es alguien serio: mantiene sus promesas a fines destructivos. Después de que el mal ha sido hecho, concede a sus adoradores el dominio sobre todos los pueblos del mundo.
Con estas premisas se explica también la tentación de Satanás quien exhorta a Cristo a arrojarse desde la cima del templo de la Ciudad Santa. Quién es dueño de todo el mundo y de todo el dinero del mundo, o porque lo posee o porque es de él acreedor, no busca soberanía y riqueza porque ya las posee, solo tiene sed de vanagloria. Y con eso, también se justifica esta tentación.

http://cofreculturalcastellano.blogspot.com/2009/04/esclavitud-monetaria-giacinto-auriti.html (www.simec.org).

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