Justicia, Paz, Integridad<br /> de la Creación
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La verdad y el dolor

Brescia 09.05.2024 A cura di jpic/jp.org Traducido por: Jpic-jp.org

Cada año, durante el Triduo de Semana Santa, oímos a Pilato preguntar a Jesús: "¿Qué es la verdad?"(Juan 18, 38). La mayoría de los adultos de hoy crecieron creyendo que los hechos eran la verdad, pero ahora parece que los hechos y la verdad están en disputa.

Michiko Kakutani, escribió un libro sobre, The death of truth: how we gave up on facts and ended up with Trump (La muerte de la verdad: cómo renunciamos a los hechos y acabamos con Trump). En un artículo para The Guardian compara nuestra época con el Ministerio de la Verdad de Orwell en Nineteen Eighty-Four, con su lenguaje decadente y su huida de lo concreto, "divorciando las palabras con su significado y abriendo un abismo entre los objetivos que un líder declara y los que persigue en realidad" para poder "afirmar su poder sobre la verdad misma".

Pone el ejemplo del Newspeak del mismo Orwell, que utilizaba palabras para significar exactamente lo contrario, lo que no era muy diferente de las actuales fake news.

También escribiendo para The Guardian, William Davies piensa que "prácticamente todo el mundo" está de acuerdo en que "las noticias y la información que recibimos están sesgadas". Nos recuerda que, históricamente, las culturas humanas no elegían qué acontecimientos importantes a registrar, y culpa a "la explosión de información de que disponemos" por hacer "más difícil, no más fácil, lograr un consenso sobre la verdad”. Según él "las élites del gobierno y los medios de comunicación han perdido su monopolio sobre el suministro de la información", pero por el hecho de seguir estando en el ojo del público "se han convertido más en celebridades, antihéroes o figuras de un reality show televisivo". Los medios sociales proporcionan "un espacio público para identificar y rastrillar los defectos, prejuicios y falsedades de las instituciones dominantes", lo que da lugar a una "ciudadanía cada vez más escéptica". Con tanta información, "los hechos y los informes oficiales ya no son el final de la historia". Por ende, nosotros seleccionamos pequeños fragmentos de contenido" y "buscamos cada vez más darnos respuestas por nosotros mismos, sin la ayuda de intermediarios". Esto resulta en una especie de liberación, pero también está en el corazón del deterioro de nuestra confianza en las instituciones públicas".

Entonces, ¿por qué ya no podemos ponernos de acuerdo sobre lo que es verdad?  

Kakutani nos recuerda que los países se fundaron sobre "preocupaciones comunes", "intereses comunes" y una "causa común". Dice: "Sin hechos consensuados -no los hechos ‘republicanos’ o hechos ‘demócratas’; no los hechos alternativos del mundo encasillado de hoy- no puede haber un debate racional sobre políticas, ni medios sustanciales de evaluar a los candidatos a cargos políticos, ni forma de hacer que los funcionarios electos rindan cuentas al pueblo. Sin la verdad, la democracia queda coja".

Y, añade Williams, "los obstáculos financieros a los que se enfrentan los medios de comunicación críticos, independientes y de investigación son significativos". "Unos medios de comunicación independientes y profesionales es lo que tenemos que defender en el momento actual, y abandonar la idea engañosa y destructiva de que... la verdad puede captarse directamente, sin necesidad de que nadie la denuncie".

Volvamos a Martin Luther King: "Muchos de nuestros antepasados cantaban canciones de libertad. Soñaban con el día en que podrían salir de la esclavitud, de la larga noche de injusticia (...). Y cantaban así porque tenían un sueño grande y poderoso; pero muchos de ellos murieron sin verlo realizado. La lucha sigue siempre ahí. Hacemos declaraciones contra la guerra, protestamos, pero es como si con la cabeza quisiéramos derribar un muro de hormigón: parece que no sirve de nada. Muy a menudo, mientras intentamos construir el templo de la paz, nos quedamos solos; nos quedamos desanimados; nos quedamos perdidos. Así es la vida. Sin embargo, lo que me hace feliz es que a través de la perspectiva del tiempo puedo oír una voz que grita: Tal vez no sea para hoy, tal vez no sea para mañana, pero es bueno que esté en tu corazón. Es bueno que lo intentes. Puede que no seas capaz de verlo. Puede que el sueño no se haga realidad, pero sigue siendo bueno que tengas el deseo de que se cumpliera. Es bueno que esté en tu corazón".

Entonces una mujer le preguntó: Háblanos del dolor. Él respondió: "Su dolor es la ruptura de la cáscara que encierra vuestro entendimiento. Como la cáscara de la fruta debe romperse para que su semilla pueda recibir el sol, así deben ustedes conocer el dolor”.

Si usted pudiera conservar en su corazón todo el asombro ante la maravilla cotidiana de la vida, incluso la tristeza le parecería no menos asombrosa que la alegría; y acogería las estaciones del corazón como ha siempre acogido las estaciones que pasan por sus campos. Y, miraría con serenidad al invierno de su sufrimiento.

Muchas penas son de nuestra elección. Son la poción amarga con la que el médico que hay en nosotros cura a nuestro yo enfermo. Confiemos en el médico, bebemos el remedio tranquila y silenciosamente; porque su mano, aunque áspera y pesada, está guiada por la mano cuidadora del Invisible.

La copa que nos tiende, aunque nos queme los labios, ha sido moldeada con la arcilla que el Alfarero ha bañado con Sus santas lágrimas (Kahlil Gibran de su libro, El Profeta

 

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