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La propiedad privada llega hasta las estrellas

Interris.it 24.08.2020 Paolo Berro Traducido por: Jpic-jp.org

¿De quién es el cielo? ¿De quién son las estrellas? La privatización del cielo es un tema que aún no se discute mucho, pero que ya está comenzando a generar mucha controversia.

Demasiadas personas han comenzado a reportar, en varias partes del mundo, objetos no identificados que vuelan sobre sus cabezas por la noche. Luego se vino a descubrir que esos cuerpos luminosos, que corrían rápido y sobre todo alineados en una trayectoria bien definida, no eran más que satélites. Unos cuarenta, solo para especificar mejor, construidos por la compañía SpaceX, propiedad de Elon Musk.

El proyecto, que consiste en enviar aproximadamente 12.000 "micro-satélites" en órbita terrestre para proporcionar conectividad a Internet de banda ancha en toda la Tierra, entró en su fase operativa en 2018, con el envío de los primeros satélites. Los lanzamientos tienen lugar en el màs pequeño Cabo Cañaveral, Florida, la base de lanzamiento de la NASA desde donde comenzaron las misiones espaciales más importantes. Aquí, Elon Musk alquiló una de las plataformas de lanzamiento, precisamente la misma desde donde se lanzaron las misiones Apolo.

Un "portador" llamado Falcón 9 se utiliza para poner en órbita estos satélites. La característica más innovadora es su reutilización: este cohete tiene la capacidad, con total autonomía, de regresar a la atmósfera en caída libre, después de haber lanzado su "carga”, moviéndose y estabilizándose gracias a 4 aletas de titanio retráctiles, reiniciando los motores para detener su caída y aterrizando sobre sus pies, gracias a 3 pies retráctiles que se extienden unos metros antes de aterrizar, o en una plataforma flotante, en un barco preparado que se estacionan en el Océano Atlántico, o en una plataforma de aterrizaje en Cabo Cañaveral.

Esta es precisamente la fuerza del proyecto Starlink: cualquier otro cohete puede usarse para un solo lanzamiento, ya que se destruye a su regreso a la Tierra, generando costos prohibitivos. Al usar el Falcon 9 para lanzar satélites una y otra vez, será posible reducir drásticamente los costos, teniendo en este momento un éxito del 98%.

Está claro por el nombre del proyecto que el objetivo es crear una "nueva constelación artificial" sobre nuestras cabezas. Y, ¡Musk no está solo! Otra empresa privada, OneWeb, está desarrollando un proyecto similar con más de 600 satélites y Amazon y Facebook (pero no solo) también están llevando a cabo numerosos estudios en el sector.

Los astrónomos han dado la alarma: nos arriesgaremos a no ver más constelaciones naturales, ya ahora parcialmente oscurecidas por los reflejos de los paneles solares. Ya desde los primeros lanzamientos, y desde la puesta en órbita de los primeros 60 satélites, los científicos han notado que las fotos tomadas por los observadores espaciales estaban mucho más "desvanecidas", lo que hace imposible estudiar los cuerpos celestes. Parecería que en cualquier parte del mundo, en cualquier momento, es posible reconocer hasta veinte puntos luminosos que se mueven simultáneamente: satélites, de hecho.

Precisamente por esta razón, numerosos exponentes del mundo científico habrían pedido una parada inmediata del proyecto Starlink y de todos los demás estudios en curso, señalando que, además del daño "natural", habría un alto riesgo de colisión entre satélites, con la producción de una multitud de escombros, lo que haría imposible cualquier otra misión espacial y el funcionamiento de las comunicaciones por satélite ya existentes.

¿Se necesitarán nuevas regulaciones? ¿Será necesario regular la cantidad de cuerpos artificiales en la atmósfera? Todas las preguntas que seguramente serán respondidas a corto plazo. Entonces, en este momento, ¿de quién es el cielo? ¿Es nuestro o de Elon y de todos sus amigos visionarios?

Ver el original en italiano: La proprietà privata è arrivata alle stelle. Ver también ¿De quién es el cielo? Elon la lía

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Los comentarios de nuestros lectores (1)

Margaret Sweeney 11.09.2020 I absolutely agree with the third article about private property in space. I really worry about the possibility of a terrible accident. I think humans should be content with slower internet speeds etc rather than putting the future of the human race at risk.