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Cabildeo, opresión, militarización de la economía: las peores empresas del mundo

21.09.2025 Giorgia Audiello* Traducido por: Jpic-jp.org

Algunas de las empresas más grandes del mundo pueden influir de manera decisiva en el proceso democrático mediante una intensa actividad de cabildeo, la explotación de los trabajadores y aprovechando los enormes beneficios que obtienen para financiar una agenda política centrada en el control tecnológico y la militarización de la economía. Esto es lo que revela el informe anual “Corporate Underminers of Democracy”: se trata de una lista anual  de empresas que violan los derechos humanos y de los trabajadores, consolidan el poder de la industria armamentística y evaden impuestos, elaborada por la Confederación Sindical Internacional (CSI), cuya misión es la promoción y defensa de los derechos e intereses de los trabajadores, mediante la cooperación internacional entre sindicatos, campañas globales y actividades de sensibilización.

 

En la lista elaborada este año figuran Amazon, Anduril Industries, Meta, Northrop Grumman, Palantir Technologies, Space Exploration Technologies y Vanguard. Estos gigantes informáticos y tecnológicos están fomentando un militarismo creciente, presionando por una amplia desregulación en el sector de la defensa, no respetan los derechos humanos ni de los trabajadores y, a través de la concentración de la riqueza, logran imponer nuevas formas de gobernanza basadas en un control tecnológico y digital cada vez mayor y en establecer el perfil de los usuarios. Los datos son, de hecho, la verdadera mina de oro de las compañías tecno‑capitalistas.
Amazon
La empresa del multimillonario Jeff Bezos, conocida en todo el mundo y de la que los consumidores occidentales compran y reciben innumerables bienes cada año, organiza regularmente eventos en el sector de la defensa y ha firmado un acuerdo de 1.200 millones de dólares con Google y el gobierno israelí de extrema derecha para intensificar la vigilancia de los palestinos en los Territorios ocupados. Según un informe del Relator Especial de las Naciones Unidas, Amazon apoya la infraestructura de nube israelí «Project Nimbus», que funcionarios militares han descrito como «un arma en todos los sentidos». La empresa de Bezos también invirtió al menos 19,1 millones de dólares en cabildeo ante el gobierno de Estados Unidos en 2024, con el fin de mantener el estatus de Amazon Web Services (AWS), es decir, como principal proveedor de computación en nube para la industria del armamento. Y en 2025 presionó para impedir la regulación de la inteligencia artificial. Pero el poder de influencia de Amazon no se detiene ahí, ya que también se extiende al ámbito de las agencias de inteligencia: el gigante de ventas en línea posee, de hecho, un contrato de 10.000 millones de dólares con la National Security Agency, varios contratos para apoyar la Joint Warfighting Cloud Capability del Departamento de Defensa de Estados Unidos y cientos de millones de dólares en contratos con la CIA (Agencia Central de Inteligencia). Esto significa que Amazon coopera directamente en actividades de inteligencia nacional, y probablemente también tiene voz en las decisiones y operaciones de los servicios secretos.
En cuanto a la equidad y la justicia social, se observa una desproporción enorme entre las remuneraciones de los ejecutivos y las de los trabajadores: basta pensar que el actual director general de Amazon, Andy Jassy, percibe un salario 43 veces superior al de un empleado medio de Amazon, mientras que la empresa invierte millones de dólares en consultores antisindicales para reprimir la organización y las protestas de sus empleados en todo el mundo.
Anduril Industries y Meta
Anduril, probablemente la menos conocida de las empresas incluidas en la lista, es una firma estadounidense especializada en sistemas de defensa basados en inteligencia artificial, incluyendo drones autónomos, torres de vigilancia, IA para la toma de decisiones en el campo de batalla, sistemas de seguridad fronteriza y software de simulación para entrenamiento militar virtual. En resumen, es la empresa que está construyendo la infraestructura para la guerra automatizada — en la que las máquinas pueden matar de forma autónoma — y la vigilancia digital, de forma rápida y a gran escala. La empresa trabaja para el Departamento de Defensa de EE.UU., la Border Patrol y las fuerzas militares de los aliados de la OTAN.
En lo que respecta a Meta Platforms, la compañía de Mark Zuckerberg que controla Facebook e Instagram, ya había sido apuntada por haber censurado a varios usuarios en sus redes sociales, especialmente durante el periodo de la pandemia de Covid‑19, también por indicaciones del gobierno de EE.UU. Recientemente, Meta ha censurado contenido que denunciaba el genocidio en Gaza y expresaba apoyo a la resistencia palestina. Llegando incluso a denunciar a quienes, dentro de la propia empresa, se oponían a la censura. Al mismo tiempo, permitió en sus plataformas sociales anuncios publicitarios de agencias inmobiliarias israelíes que promovían la venta de viviendas en aldeas y localidades de la Cisjordania ocupada. También el coloso de Zuckerberg se orienta cada vez más al uso militar de sus tecnologías: por ejemplo, revocó la prohibición del uso militar de su IA «Llama» para empresas estadounidenses y anunció una alianza con Anduril para desarrollar cascos de realidad virtual para el control de máquinas de campo sin piloto. El Pentágono también emplea la IA de Meta: se trata de un modelo lingüístico de gran escala que se basa en datos públicos y licenciados, obtenidos incluso a partir de publicaciones compartidas por los usuarios en Facebook e Instagram y de interacciones de los usuarios con la inteligencia artificial de Meta. Estos datos pueden ahora ser utilizados por el ejército de EE.UU. y por contratistas de la industria armamentística para propósitos de vigilancia y guerra.
Tecnologías Palantir y Vanguard
Durante dos décadas, Palantir Technologies, propiedad del multimillonario Peter Thiel, se ha convertido de facto en el sistema operativo de datos para la guerra, las actividades policiales, el control de la inmigración y el análisis de inteligencia. Palantir ha acumulado al menos 1.300 millones de dólares en contratos militares estadounidenses para construir plataformas de vigilancia de nueva generación utilizadas por las fuerzas armadas y la policía nacional. La empresa especializada en análisis de grandes datos desempeña además un papel clave en la Franja de Gaza sitiada, donde sus productos apoyan la aplicación por parte de Israel de un sistema de apuntado basado en inteligencia artificial conocido como «Lavender». El consejo de administración de la empresa es abiertamente pro‑israelí y, en enero, para su primera reunión de 2025, se reunió en Tel Aviv declarando explícitamente su apoyo a Israel. Durante todo el mes de mayo, las acciones de Palantir se dispararon, convirtiéndola en la empresa con mejor rendimiento en el índice S&P 500. El sistema de espionaje de Palantir permite también la vigilancia masiva de civiles estadounidenses a través de la recolección de datos personales de la población.
La firma de asesoría de inversión estadounidense Vanguard Group, por su parte, resulta ser el mayor inversor del mundo en la producción de armas nucleares. En 2022, Vanguard invirtió la cifra vertiginosa de 68,2 mil millones de dólares en empresas productoras de armas nucleares, entre ellas Aerojet Rocketdyne (EE.UU./Reino Unido), Airbus (Países Bajos), BAE Systems (Reino Unido), Boeing (EE.UU.), General Dynamics (EE.UU.), Honeywell (EE.UU.), L3Harris (EE.UU.), Leonardo (Italia), Lockheed Martin (EE.UU.), Northrop Grumman (EE.UU.), RTX (EE.UU.), Safran (Francia) y Thales (Francia). Además, se encuentra entre los dos primeros accionistas de Amazon (7,97 %), Palantir (9,43 %), Northrop Grumman (9,37 %) y Meta (8,88 %).
La actuación de estas empresas demuestra cómo la concentración de la riqueza en manos de unos pocos multimillonarios se traduce también en una concentración del poder que vacía de sentido y de credibilidad a las sociedades llamadas democráticas, en las cuales las decisiones importantes no son ya tomadas por los ciudadanos, sino que dependen del poder del dinero. A eso se le llama «plutocracia».

Su núcleo más dinámico se encuentra en las grandes corporaciones tecnológicas, en Silicon Valley y en la poderosa finanza internacional. Está claro que esta oligarquía persigue una agenda distópica de control tecnológico y de perfilado digital de la población, orientándose ahora de manera decidida hacia el sector armamentístico, especialmente ante el actual escenario geopolítico convulso e incierto.

Todo esto demuestra también cómo la tecnología —considerada como una conquista de la civilización moderna— puede ser empleada rápidamente en ámbitos bélicos que provocan destrucción y muerte, como lo muestra el caso de Gaza.

Esta concentración del poder en un círculo reducido de personas —que a menudo adhieren a la ideología trans humanista y tecno-cientificista— no puede sino socavar aún más los derechos de los trabajadores e influir en la agenda política mundial hacia una lógica autoritaria, fuertemente inclinada hacia la guerra, la opresión y la militarización. Todo ello mientras las economías occidentales sufren un declive drástico.

Ver, Lobbismo, oppressione, militarizzazione dell’economia: la lista delle aziende peggiori al mondo

Foto: Anduril Industries: El futuro de la Industria de la Defensa

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Los comentarios de nuestros lectores (2)

Paul Attard 27.11.2025 I guess it’s predictable.
Bernard Farine 27.11.2025 Il y a un article du Monde sur la censure de Meta à propos de Gaza ( Meta : Censure systémique de contenus pro-palestiniens). On peut s'interroger chaque jour sur notre propre utilisation de ces réseaux et il est difficile de savoir jusqu'où on participe à leur enrichissement. Je n'utilise pas le cloud pour sauvegarder mes données, je ne commande jamais sur Amazone, j'essaie d'utiliser Quant plutôt que Google... mais je suis sans doute pris dans l'engrenage sans le vouloir. C'est une démarche de "colibri" mais que faire d'autre ?