Justicia, Paz, Integridad<br /> de la Creación
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El cielo: la última e inmensa sabana

Newsletter Missionari Comboniani 02.07.2025 Equipe dei Missionari Comboniani Traducido por: Jpic-jp.org

Los karamojong son un grupo étnico agro-pastoral. Viven en territorios áridos o semiáridos donde pastorean sus rebaños, construyen sus aldeas y cultivan sus campos. La inmensidad de sus tierras, que parecen extenderse más allá del horizonte, el profundo silencio roto solo por la voz del viento, la inmensidad del cielo sobre ellos, son elementos que moldean el carácter, la personalidad y la visión de la vida de este pueblo.

 

El cielo, que cambia continuamente de color durante el día y que brilla por la noche con la luz de las constelaciones, cautiva la imaginación de los pueblos nómadas. A veces, largas franjas de nubes cruzan el cielo o se extienden por él como ovejas y cabras que pastan en paz. En otras ocasiones, nubes amenazantes de color gris, rojo o negro preceden un trueno aterrador y relámpagos peligrosos que incluso pueden matar a animales o seres humanos, quemar casas y aldeas y partir árboles, mientras que la lluvia que cae llena ríos y arroyos, haciendo brotar hierba nueva y crecer el sorgo.
Luego la tormenta se va y el sol vuelve, ofreciendo luz y calor hasta que, al final del día, se oculta en el horizonte en un mar de olas rojizas y es cuando aparece la luna, rodeada de estrellas agrupadas de brillo centelleante que parecen criaturas vivas mirándonos.

Los karamojong, que viven en la región oriental de Uganda, en sabanas bordeadas por montañas que los separan de otras comunidades rurales, quedan sobrecogidos por el deslumbrante espectáculo que el cielo les ofrece cada día. Para este pueblo, el cielo no es solo un lugar donde ocurren fenómenos naturales asombrosos, sino que es como una sabana inmensa… la última sabana donde la gente sigue llegando cada día para establecerse para siempre. Los recién llegados mantienen contacto con quienes aún están en la tierra, quienes algún día se unirán a ellos. Luego, los vínculos con los habitantes del pueblo en la tierra se vuelven cada vez más raros, hasta que finalmente desaparecen cuando todos aquellos que una persona conoció durante su vida llegan a la «gran aldea» del Cielo, como la llaman los karamojong.

Los muertos vivos en el cielo
El pueblo karamojong cree que los muertos habitan el cielo del mismo modo que los vivos habitan sus aldeas. El cielo es la inmensa aldea de los muertos. Las personas que migran a una nueva aldea mantienen el contacto con las personas de la antigua aldea; los muertos hacen lo mismo con los vivos. La gran aldea de los muertos es vista como una segunda tierra, donde viven personas y animales, y de donde los muertos están en contacto con los vivos.

El sol, la luna, las estrellas y las nubes están en el cielo. ¿Quién colocó allí todos esos cuerpos celestes? ¿Y quién colocó ríos, árboles, montañas, hombres y animales en la tierra? ¿Quién creó todo esto?

El cielo y el Poder Supremo
El cielo se llama akuj en la lengua karamojong. De la raíz akuj provienen otras palabras que expresan el mismo significado: «poderoso», «misterioso», «complicado», «maravilloso», «alto».
Sin embargo, los karamojong, como otros grupos de África oriental, hacen una clara distinción entre akuj-cielo y Akuj-Poder. Atribuyen al Akuj-Poder cualidades como: ekazuban (creador), ekayaban (dador de vida), pope (padre), ekatu-bon (juez).
El Akuj-Poder es identificado como «alguien», no como «algo», con quien pueden relacionarse. De este modo, reconocen que el mundo está gobernado por un ser inteligente y no por fuerzas ciegas. Por eso, nunca se sienten solos.

Este grupo étnico de Uganda practica la adivinación para conocer el futuro y descubrir las causas de los acontecimientos que afectan a las personas y a los animales.
Los símbolos son importantes entre los karamojong. Los símbolos, con su aura mística, hacen visible lo invisible, y las personas los utilizan cuando desean entrar en contacto con aquello que no pueden ver.

El cielo siempre ha sido un punto de referencia importante en todas las religiones, ya sea porque se considera la sede de la divinidad o porque el cielo o algunos fenómenos naturales son identificados como una divinidad en sí misma.

Las creencias de los karamojong y de los pueblos pastorales de África oriental están centradas en el concepto del Cielo como el lugar donde todo tuvo origen. Allí está el Creador de todo, y los karamojong que mueren encuentran en el Cielo su último lugar de descanso: la última e inmensa sabana.

Ver, Uganda. The Karamojong. The sky: the final, immense savannah  

 

 

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