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FMI: crecimiento sin precedentes del rearme en el mundo

Vatican.va 10.04.2026 Francesco Citterich Traducido por: Jpic-jp.org

El World Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional pone de relieve que casi el 40 % de los países del mundo destinan más del 2 % del PIB a la defensa, un umbral simbólico que, hasta hace pocos años, estaba reservado a un número reducido de Estados y que hoy corre el riesgo de convertirse en una nueva normalidad.

El gasto militar mundial ha experimentado en los últimos años una aceleración significativa, alcanzando niveles nunca vistos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Los datos más recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI) confirman una transformación estructural de las prioridades económicas de los Estados: casi el 40 % de los países del mundo destina actualmente más del 2 % de su producto interior bruto (PIB) a la defensa, un umbral simbólico que hasta hace pocos años era propio de un grupo reducido de Estados.

Una normalidad peligrosa

En los capítulos del World Economic Outlook dedicados al gasto en defensa, los conflictos y la recuperación económica, el FMI señala que entre 2020 y 2024 aproximadamente el 50 % de los países aumentó sus presupuestos militares, y que la proporción de Estados por encima del 2 % del PIB pasó del 27 % en 2018 a casi el 40 % en 2024. Esto implica que un umbral considerado durante años como ambicioso está convirtiéndose en una nueva normalidad, potencialmente peligrosa.

Detrás de este crecimiento se encuentra el aumento de los conflictos y de las tensiones geopolíticas en los últimos 15 años. Entre los factores más relevantes, el FMI menciona el regreso de la guerra a gran escala en Europa con la invasión rusa de Ucrania; las tensiones entre grandes potencias, como Estados Unidos y China; la inestabilidad en Oriente Medio y África; y la creciente competencia tecnológica y militar. Estos factores han llevado a los gobiernos a reconsiderar la seguridad como prioridad estratégica, a menudo en detrimento de otros gastos públicos. Una tendencia destinada a reforzarse y que confirma una mayor inestabilidad geopolítica.

El aumento del gasto en los países de la OTAN

Los países de la OTAN, por ejemplo, se comprometieron en junio de 2025 a elevar el gasto anual de defensa al 5 % del PIB para 2035, más del doble del objetivo anterior del 2 %, en un escenario en el que Polonia desempeña un papel de vanguardia dentro de la Alianza, con un 4,5 %.

Según el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), las ventas de armas de las 100 mayores empresas del sector se han duplicado en términos reales en las últimas dos décadas. En 2024, más de 35 países, de los cuales aproximadamente la mitad están clasificados como “Estados frágiles” y afectados por conflictos, vivieron situaciones de guerra en su territorio. Ese mismo año, alrededor del 45 % de la población mundial residía en países afectados por conflictos, que, según la estimación más amplia de los expertos del FMI, van desde escaramuzas fronterizas localizadas hasta guerras a gran escala.

Estas guerras, más allá de su devastador coste humano, generan choques inflacionarios, tensiones fiscales, desequilibrios internos y frenan el crecimiento global. La recuperación posterior a los conflictos es lenta y frágil, dejando cicatrices duraderas en la macroeconomía de los países y en las personas. Una recuperación impulsada sobre todo por el trabajo, mientras que el capital y la productividad permanecen débiles, y que depende de la estabilidad de la paz: si es duradera, permite una recuperación parcial; si el conflicto reaparece, el crecimiento se detiene.

Una tendencia global

El aumento del gasto militar y el hecho de que casi el 40 % de los países superen el umbral del 2 % del PIB marcan, por tanto, un punto de inflexión histórico. Ya no se trata de un objetivo limitado a la OTAN, sino de una tendencia global vinculada a un contexto internacional sin duda más inestable.

Si por un lado esto refuerza las capacidades militares de los Estados, por otro plantea interrogantes fundamentales: ¿es sostenible a largo plazo? ¿Qué sectores civiles serán sacrificados? ¿Se trata de una fase temporal o de una nueva normalidad?

Las respuestas dependerán de la evolución de los equilibrios geopolíticos en los próximos años. Pero un hecho es seguro: la defensa ha vuelto a ser una prioridad central en los presupuestos públicos de casi la mitad del mundo.

Ver, Fmi: crescita senza precedenti per il riarmo nel mondo

 

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