Los hutíes han multiplicado los ataques contra Israel en represalia por la guerra emprendida desde el 7 de octubre por el Estado hebreo contra sus aliados palestinos del Hamás. ¿Quiénes son estos hutíes? ¿Por qué multiplican los ataques en el Mar Rojo?
Miembros autoproclamados del “eje de la resistencia”, que designa a los grupos armados enemigos de Israel aliados con Irán, los hutíes yemeníes han reivindicado, desde el 7 de octubre de 2023, varios lanzamientos de drones explosivos y misiles balísticos, así como ataques a buques comerciales y militares que ponen bajo presión el tráfico marítimo en el Mar Rojo. Acciones que ilustran sus capacidades de molestia, pero sobre todo sus ambiciones regionales.
Frente a estos ataques repetidos, Estados Unidos y el Reino Unido llevaron a cabo, a principios de enero de 2024, varios bombardeos sobre sitios militares controlados por los hutíes, lo que generó temores de escalada en la región.
¿Por qué este grupo de rebeldes, que controla gran parte del Yemen, multiplica los ataques en el Mar Rojo?
¿Quiénes son los hutíes?
Tomando su nombre del clan familiar Al-Houthi, los hutíes representan un movimiento político-militar que se desarrolló en la década de 1990 en el norte de Yemen, en la gobernación de Saada, una provincia fronteriza con Arabia Saudita. A diferencia de aproximadamente dos tercios de la población yemení que es sunita, los hutíes se adscriben al zaydismo, una rama minoritaria del islam chií implantada esencialmente en el país.
Nostálgicos del imanato zaydí — un régimen político-religioso que durante mucho tiempo estuvo en vigor en el Yemen del Norte y que finalizó tras la revolución republicana de 1962 — los hutíes comparten la idea de un renacimiento de la identidad cultural zaydí. Una identidad que, según ellos, ha sido progresivamente borrada por el poder central, en particular después de la unificación del Yemen en 1990. Los hutíes se organizan entonces en torno a sentimientos de marginación y discriminación, de pérdida de influencia política, social, económica y religiosa. Perciben como una amenaza la difusión de corrientes sunitas rigoristas, como el wahabismo venido de Arabia Saudita.
A estas quejas, que se suman a complejas rivalidades clánicas, los partidarios hutíes responden oponiéndose cada vez más frontalmente al poder central. A través de los conflictos armados contra el régimen a comienzos de los años 2000, del levantamiento popular de 2011 y de la guerra civil iniciada en 2014, los rebeldes se imponen progresivamente como los nuevos amos de Yemen.
Hoy controlan aproximadamente el 30 % del territorio: una gran parte al norte y al oeste del país, el puerto de Hodeida sobre el Mar Rojo y la capital Sanaa. En conjunto, los hutíes ejercen su autoridad sobre casi dos tercios de la población.
¿Cómo lograron ampliar su poder en Yemen?
A comienzos de los años 2000, el movimiento dirigido por Hussein Al-Houthi, un antiguo parlamentario que pasó a la disidencia, emerge progresivamente como la única fuerza capaz de desafiar la política del régimen. Los hutíes critican en particular la alianza establecida entre Estados Unidos y Yemen en la lucha antiterrorista. Denuncian el imperialismo estadounidense e Israel, percibidos como graves amenazas a la soberanía del país. Los lemas enarbolados por sus simpatizantes dan testimonio de ello: “Dios es grande. Muerte a América, muerte a Israel, maldición para los judíos, victoria para el islam”.
El dirigente en el poder — el anciano autócrata Ali Abdallah Saleh, en el poder desde 1978 — se preocupa por este movimiento que halla eco entre la población. Este enfrentamiento entre fuerzas gubernamentales y los insurgentes zaydíes deriva, a partir de 2004, en un largo conflicto armado, denominado “guerra de Saada”, durante el cual Hussein Al-Houthi es asesinado. Su muerte contribuye a radicalizar el movimiento.
A partir de 2011, a raíz de las Primaveras Árabes, manifestaciones populares conducen a la salida del presidente Saleh. Los milicianos hutíes aprovechan este levantamiento para reforzar su control territorial en el norte del país. El ex-vicepresidente Abd Rabbo Mansour Hadi es encargado de dirigir la transición destinada a redactar una nueva constitución que tenga en cuenta todas las fuerzas del país. Sin embargo, el gobierno se revela incapaz de aportar una solución convincente a las divisiones políticas y comunitarias y fracasa en responder a las aspiraciones de la población.
Los rebeldes hutíes capitalizan ese fracaso y, gracias al apoyo en la sombra de Irán y del ex-presidente Saleh, se apoderan de la capital Sanaa en septiembre de 2014, y del palacio presidencial unos meses después.
Ese golpe de Estado precipita la internacionalización de la guerra civil. Arabia Saudita, donde se refugió el presidente depuesto, asume la cabeza de una coalición militar regional en 2015 y se compromete a restablecer el gobierno reconocido internacionalmente.
Pero el conflicto se estanca y la amenaza yihadista crece. A pesar del despliegue de medios, Arabia Saudita no logra modificar el equilibrio frente a los hutíes y reconoce el fracaso de su coalición. Buscando ahora salir de ese atolladero, Riad abre en abril de 2023 la vía a negociaciones de paz con los rebeldes. El saldo del conflicto es muy elevado: según la ONU, esta guerra ha causado 400.000 víctimas, entre ellas muchos civiles. El país enfrenta actualmente “la crisis humanitaria más grave del mundo”, según Unicef.
¿Por qué atacan los hutíes a Israel?
El grupo armado, que adquirió su arsenal militar con ayuda de Irán, siempre ha convertido la lucha contra Israel en un distintivo ideológico. Los recientes ataques no sorprenden a los especialistas del conflicto yemení. “Era de esperarse que un grupo cuya formación ideológica anti-Israel y anti-americana no sea solo un eslogan participara en este frente, con o sin luz verde de Irán”, explica al Le Monde Farea Al-Muslimi, investigador del think tank Chatham House (Londres).
Los rebeldes hutíes llevan principalmente a cabo una demostración de fuerza destinada a aumentar su legitimidad dentro de su población, más que a influir verdaderamente en el conflicto entre Israel y Hamás. “Su participación en la lucha contra Israel es una formidable oportunidad para unificar a la población yemení, que en su mayoría es pro-palestina pero sufre de hambre, corrupción bajo una gobernanza de estilo mafioso”, precisa el especialista en Yemen.
Al obtener el apoyo de un pueblo minado por una grave crisis humanitaria, los rebeldes también esperan extender su influencia en la región y rivalizar con Arabia Saudita. Es una “estrategia calculada” cuyo objetivo es “presionar a los estadounidenses” para “acelerar la firma de un acuerdo con los saudíes”, asegura a la AFP Maged Al-Madhaji, cofundador del think tank Sanaa Center for Strategic Studies.
Sin embargo, esa estrategia podría volverse en contra de los hutíes. Tras la captura del buque Galaxy Leader en el Mar Rojo en noviembre de 2023, Estados Unidos había anunciado que podría volver a designar al grupo rebelde como “organización terrorista”. Una decisión que, de ser tomada, podría obstaculizar esta búsqueda de legitimidad.
• Este artículo de enero de 2024 fue republicado tras el ataque de los rebeldes hutíes al aeropuerto de Tel Aviv, en Israel, el domingo 4 de mayo.
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